El nombre LEGO es la abreviatura de dos palabras danesas: “leg godt” (cuyo significado es “jugar bien”). LEGO no fue siempre el sistema de bloques plásticos que es hoy. Sus humildes orígenes surgieron en el taller de Ole Kirk Christiansen, un carpintero pobre de Billund, Dinamarca. Su innovador negocio familiar crecería hasta convertirse en una de las compañías de juguetes más respetadas del mundo.
miércoles, 11 de marzo de 2015
¿Donde Estamos?
Una de las cosas que tiene esa universidad, y casi parece que mucha de la industria tecnológica de la zona, es su relación y lazos con LEGO. No en vano, estamos a apenas 60 km de su sede. Hasta tres profesores míos han trabajado allí, y otros tantos son los que tienes lazos directos con la marca, aparte de empresas y spinoffs relacionadas que están ubicadas en el llamado ‘Innovation Building’, donde empresas comparten oficinas pared con pared con aulas donde recibimos clases. Incluso los de informática tiene asignaturas cuyas prácticas son directamente con Lego Mindstorms(robótica programable). No se puede esperar menos de una empresa que solo en Dinamarca emplea a 3000 personas (mientras su fábrica principal está en un pueblo de apenas 20mil habitantes) y es una de las señas de identidad de un país pequeño como es Dinamarca. De hecho, junto a Hans Christian Andersen, la cerveza Carlsberg y La Sirenita, es de la cosa de la que más se enorgullecen. LEGO. “Leg Godt”, que significa ‘juega bien’ en danés, y también, y sin que Ole Kirk Christiansen lo supiera, significa ‘yo ensamblo’ en latín. Un negocio que ha sobrevivido a 70 años en los que ha pasado de todo: incendios, subidas exageradas de precios de las materias primas, y sobre todo, cambios en la cultura, en la forma de aprender y de enseñar.
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